
Escribe: Angélica Beltrán/Noticia de México
Falta un año para que concluya el sexenio del gobernador Alfonso Durazo; sin embargo, el reloj político de Sonora ya marca cuenta regresiva, en vísperas de las elecciones 2027.
Arrancó ya la contienda interna de MORENA con el despliegue de los coordinadores de la 4T en busca de la candidatura al gobierno del estado.
Y en medio de este nuevo escenario, comienza a hablarse sobre qué legado dejará el primer mandatario de la Cuarta Transformación en Sonora.
En un evento reciente, el gobernador oriundo de Bavispe expresó con claridad su mayor deseo: “Quiero ser recordado como el Gobernador de la Educación”. Una declaración que no surge de la improvisación.
Durazo ha destacado en diversos foros el papel transformador de la educación, recordando cómo las becas estudiantiles marcaron un antes y un después en su propia vida. Sin ese apoyo, asegura, no habría podido estudiar.
Esa experiencia personal parece haber moldeado su visión de gobierno. Bajo la visión de la 4T que otorga prioridad al rubro educativo, Sonora ha implementado el programa de becas más amplio en la historia de la entidad, con apoyos que abarcan desde primaria hasta el nivel universitario.
Se trata de un esfuerzo por universalizar el acceso a la educación, y convertirla en un verdadero motor de la transformación social.
Y es un buen tópico. A lo largo de la historia, pocos factores han demostrado mayor capacidad para igualar oportunidades que una educación de calidad y accesible.
Cuando los gobiernos logran garantizarla a toda la población en edad escolar, cumplen una de sus labores sociales más profundas. En ese sentido, Durazo ha colocado los primeros cimientos para fortalecer el sistema educativo sonorense.
Es cierto que, en estos primeros años de la 4T, las becas aún son austeras. Sin embargo, queda la expectativa de que, conforme la transformación se consolide y los gobiernos del movimiento ganen mayor estabilidad, estos apoyos puedan incrementarse de forma responsable.
Porque cuidar el presupuesto es necesario; pero también es fundamental reconocer que la educación exige inversión creciente, sobre todo si la aspiración es pasar de un país en desarrollo, a uno que logre despegar ya.
En la recta final de su sexenio, Alfonso Durazo, ha destacado que es la educación el sello bajo el que desea ser recordado tras su paso por el gobierno de Sonora. Pero es el tiempo el que dirá si la ciudadanía lo recordará exactamente así.
Por ahora, el gobernador Durazo, ex secretario de Estado, ha hecho una labor importante en ese rubro, y más allá de las becas para la educación básica obligatoria.
Pues también ha dado impulso y apoyo a generaciones de estudiantes que han viajado a Taiwán, a adentrarse en el conocimiento de las nuevas tecnologías en la era digital. Un punto más a su favor para ser recordado justamente así, como el gobernador de la educación.


