
Escribe: Licenciado Bulmaro Pacheco Moreno
Desde hace años conozco a Ernesto Gándara Camou y a su familia. Podría decir que traté primero a su padre, don César, cuando, siendo yo presidente del CDE del PRI en 1988, él era presidente del Comité Estatal de Financiamiento en la campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari. Un tipazo don César: empresario y político de convicciones arraigadas en el PRI.
Ernesto ascendió rápido en los terrenos de la administración pública al trabajar para la Presidencia de la República, en el área de la Secretaría Particular con Emilio Gamboa Patrón.
Fue después delegado de la Semarnat en Sonora y seguiría trabajando ya en el gobierno de Vicente Fox, en la Secretaría Particular que entonces ocupaba Alfonso Durazo.
Ahí estaba cuando fue invitado por Eduardo Bours a su campaña para gobernador del estado, en 2002, para que lo apoyara en el manejo de medios de comunicación.
Gándara cayó bien en el equipo de Bours y no tardó en acoplarse. Cuando Eduardo Bours inició su gobierno, Gándara asumió la Secretaría Particular del Ejecutivo. Posteriormente sería titular de Turismo y en 2006, Bours lo impulsó para que fuera el candidato del PRI a la alcaldía de Hermosillo.
Fue un buen presidente municipal y, como tal, se le empezó a mencionar como prospecto para la sucesión gubernamental de 2009. El CEN del PRI optó por la consulta interna y Gándara compitió contra Alfonso Elías Serrano, quien al final resultó vencedor de la contienda. Ernesto, que se había separado del ayuntamiento para participar en la interna del PRI, regresó a la administración municipal. Fue famosa aquella expresión suya de que «el único que podía sentarlo» en su aspiración a la candidatura estatal era su padre, pero este ya no estaba presente: había fallecido poco antes.
Esa declaración lo distanció del gobernador Eduardo Bours, quien decidió apoyar con todo a Alfonso Elías Serrano.
En ese enfriamiento, Ni Bours ni Gándara hicieron algo para conciliar sus posturas y con eso afectaron—mas que el caso de la guardería ABC—al candidato Elías Serrano que perdió la elección ante Guillermo Padrés del PAN.
Se perdió también la elección en la capital que ganó el primo de Ernesto, Javier Gándara Magaña.
En 2012, Gándara decidió competir por la senaduría en fórmula —en segundo lugar— con Claudia Pavlovich. Le ganaron a los candidatos del PAN, Francisco Búrquez y Florencio Díaz.
Desde que ganaron, a ambos senadores y al diputado federal Antonio Astiazarán se les empezó a manejar como prospectos para la candidatura del PRI al gobierno estatal en 2015.
Gándara y Astiazarán fueron hechos a un lado por decisión directa del presidente Enrique Peña Nieto, y la favorecida con la candidatura fue Claudia Pavlovich, quien en la elección constitucional le ganó a Javier Gándara Magaña.
En aquella ocasión, en 2015, Gándara Camou rechazó la oferta de Movimiento Ciudadano, que le abrió la posibilidad de ser su candidato al gobierno del estado. Desempeñaría después cargos en el CEN del PRI bajo el liderazgo de Claudia Ruiz Massieu.
En 2021, Ernesto ganó la candidatura del PRI al gobierno estatal, pero perdió la elección constitucional contra Alfonso Durazo.
Después de la derrota, muchos supusimos que Gándara asumiría el liderazgo de la oposición en Sonora, como lo hicieron en su momento Natividad González Parás en Nuevo León, y Mariano González Zarur en Tlaxcala. Ambos, después de perder la elección de gobernador, se repusieron en seis años, volvieron a competir y ganaron. Natividad gobernó Nuevo León de 2003 a 2009; González Zarur, Tlaxcala de 2011 a 2016.
Pero, en política, ni los «supuestos» ni los «hubiera» se pueden imponer a las realidades duras y complejas de un oficio que a cada momento pone a prueba la capacidad de resistencia, el valor, las convicciones, las lealtades y la naturaleza de quienes practican en serio la actividad, a diferencia del numeroso grupo de aventureros —de los que todo se puede esperar— que, al menor guiño del poder, ceden en todo: convicciones y lealtades. Muchos de ellos han rebajado y devaluado la profesión política hasta convertirla en una actividad mercantil más que de servicio.Muchos, frustrados y alicaídos por no haber encontrado lo que buscaban, ya están en los archivos de la historia.
Gándara volvió a ser candidato en 2024, esta vez a diputado por un distrito federal de la capital del estado.
Desde el poder se le fueron encima con todo para que perdiera, llegando al extremo de injertarle un candidato de Movimiento Ciudadano (¿a cambio de qué?) para que le restara votos.
Una técnica que también utilizaron contra la candidatura del PRI y el PAN al Senado, pero ahí no les funcionó.
Perder una elección, o dos, ya no es una tragedia política como lo fue en el pasado, cuando una derrota electoral provocaba el retiro definitivo de quienes perdían.
Gándara acaba de cumplir 65 años y se encuentra en plenitud física y política. Como todos, tiene partidarios y tiene adversarios. Querientes y malquerientes.
En las últimas semanas sonó fuerte el rumor de que Gándara pudiera cambiarse del PRI a Movimiento Ciudadano. Sus amigos de los medios desmintieron de inmediato la noticia, pero esta semana se le vió (cansado y sin ánimo) en un evento convocado por MC y el senador Colosio donde —quizá por la crisis reciente de MC —tampoco lo recibieron con el ánimo y la euforia como para darle las ocho columnas.
El plan, dicen los que saben, es hacerle cuerpo político a la candidatura de Luis Donaldo Colosio Riojas, presunto candidato de Movimiento Ciudadano al gobierno estatal.
Los estrategas de esa decisión suponen que con Gándara, Colosio obtendría automáticamente una base social y política local de la que carece por estar —desde siempre— alejado del estado, y aspiran a suplir esa carencia con el trabajo político del ex presidente municipal de Hermosillo.
En esa tarea no han calculado todavía el daño que le causaron a Movimiento Ciudadano las renuncias tanto de la dirigencia estatal como de algunas dirigencias municipales, a raíz de la anunciada candidatura de Alejandro López Caballero a la alcaldía de Hermosillo. Ignoran también que las clientelas políticas, en lo electoral, ya están repartidas por el tiempo de trabajo de los opositores y el oficialismo y… la tardanza de MC.
¿A cambio de qué se iría Gándara a MC a engordarle el caldo a Colosio? ¿Bajo qué expectativas políticas se iría, echando por la borda todo el capital político acumulado desde los tiempos de don César hasta los años recientes?
Creo que, hasta ahora, mientras no haya una versión directa de él o algo oficial del partido sobre lo que sigue para él, nadie lo sabe, incluidos los que presumen estar mejor informados.
A mi juicio, Ernesto Gándara tiene todavía tiempo —no mucho— para pensarlo antes de dar lo que pudiera ser un gran salto al vacío en su carrera política.
Un salto en el que nadie le garantiza nada; una aventura en la que nada tiene asegurado y donde tanto la política como la historia no dejan de ser una caja de sorpresas.
A mi juicio, debería verse en el espejo de quienes así han procedido—sobre todo aquellos políticos que presumen de tener dueño— y no han terminado de arrepentirse. Un probable resbalón de ese tamaño seria letal para la carrera de un hombre —“rara avis” en politica—bueno, noble y decente que a mi juicio, todavía tiene que aportar y que —a donde se supone que va—, no encontrará ni la libertad, ni la felicidad ni la realización.


