Sonora 2027: La batalla por el sentido

Escribe el Maestro Jesús Antonio García Ramírez, politólogo

Sonora 2027: La batalla por el sentido; escribe el Maestro Jesús Antonio García Ramírez, politólogo.

Mtro. Jesús Antonio García Ramírez, politólogo

  1. Consideraciones previas

Sonora vive un momento atípico. Formalmente no hay sucesión, legalmente no hay proceso, pero políticamente ya hay definición en marcha. Es ese lapso silencioso donde se decide todo antes de que se diga todo.

Durante muchos años la política sonorense se leyó de una sola manera: quién tiene el padrino, quién tiene la estructura, quién tiene la foto con el centro. Esa lectura hoy ya no explica la realidad. El estado cambió socialmente, cambió en su composición económica, cambió en sus exigencias. La gente ya no está buscando un buen administrador de lo que existe. Está buscando una garantía de que lo que sigue tenga rumbo, identidad y profundidad.

La pregunta que se hace hoy en una mesa de Hermosillo es la misma que se hace en una reunión en Ciudad Obregón o en una plática en Nogales: qué va a pasar con Sonora después de 2027. No es curiosidad por un nombre, es preocupación por el modelo. Si lo que viene va a ser una gerencia que solo mantenga las cosas funcionando, o si va a ser una etapa que le ponga sello propio a temas que para Sonora son vitales, como el agua, la energía, la frontera, la seguridad y el bienestar en territorio.

Quien siga analizando este momento solo desde la encuesta, desde la popularidad o desde el recorrido por municipios, está viendo la parte superficial. La parte de fondo es otra: la gente ya no compra personas, compra significados. Y en ese terreno se va a decidir la sucesión.

  1. A manera de reflexión

Si se observa con cuidado, lo que hoy se disputa en Sonora no son candidaturas, son dos formas de entender qué significa gobernar.

La primera forma entiende el gobierno como gerencia. Es una visión correcta en lo administrativo, pero corta en lo político. Consiste en que todo siga igual, sin sobresaltos, sin ruido, manteniendo el funcionamiento de las cosas. No genera conflicto, pero tampoco genera transformación. Es la idea de cuidar el edificio sin atreverse a construir nuevos pisos. Esa visión tranquiliza a ciertos círculos, pero no mueve a la sociedad, no ilusiona y no resuelve los problemas estructurales que Sonora arrastra desde hace décadas.

La segunda forma entiende el gobierno como profundización. Parte de una premisa distinta: lo construido hasta ahora es la base, no el techo. Lo que sigue no es repetir, es darle identidad sonorense a esa base. Es ponerle territorio, es ponerle energía propia, es ponerle bienestar que se sienta en la comunidad y no solo en el discurso. Es entender que Sonora por su condición fronteriza, por su vocación energética, por su problema de agua y por su complejidad social, no puede ser administrada como una sucursal, tiene que ser gobernada como un proyecto con sello propio.

Y en esa diferencia se juega todo. Porque muchos de los que hoy creen que están compitiendo siguen vendiendo su persona: su historia personal, su cercanía con tal grupo, su currículum. Y el electorado ya no está en ese debate. El electorado ya no vota por el más conocido, vota por el más creíble como garante de un rumbo. Vota por lealtad al proyecto, no por lealtad a una ambición personal. Vota por gobernabilidad real, no por espectáculo.

Por eso el momento actual es de silencio y no de estridencia. No es que no esté pasando nada, es que los que han entendido la naturaleza de esta disputa no necesitan hacer ruido. Están trabajando en lo que realmente importa, que es construir certeza.

  1. Consideraciones finales

Toda sucesión de fondo se resuelve mucho antes de las boletas. Se resuelve cuando una sociedad define con claridad qué quiere que signifique su siguiente etapa.

Sonora en 2027 no va a elegir solamente a una persona. Va a elegir el significado de gobernar Sonora en los próximos seis años. Si quiere que signifique administración sin sobresaltos o si quiere que signifique profundización con identidad, con orden, con gobernabilidad y con visión de futuro.

Esa es la razón por la cual la batalla central no es por el nombre, es por el sentido. Cuando un proyecto logra instalar en la conversación pública qué significa su continuidad, el nombre que lo encarna llega por añadidura. No tiene que ser impuesto ni inflado artificialmente. La gente lo reconoce como consecuencia natural de esa certeza.

Quien logre darle rostro, credibilidad y confianza a ese sentido, quien logre transmitir que garantiza unidad, gobernabilidad y proyecto con sello sonorense, habrá ganado la sucesión antes de que esta comience formalmente.

En Sonora, el 2027 ya no es un tema de quién. Es un tema de para qué. Y quien entienda primero ese para qué, será quien conduzca lo que sigue.