Mentiras presidenciales; México violento, inseguro, con persistente crisis de derechos humanos; crecimiento económico raquítico e inercial en la actual administración

Estado de los estados

En la apertura del Tianguis Turístico 2018, en Mazatlán, Sinaloa, el presidente Enrique Peña Nieto presumió precisamente lo que escasea en nuestro país: seguridad y crecimiento económico. Declaró que México “es muy seguro”, por lo que se ubica en sexto lugar en captación de turistas internacionales, dato no verificado a la fecha. Pero no se detuvo ahí, llamó a continuar por el mismo camino, resaltando las reformas estructurales, así como los resultados obtenidos a partir de las mismas. “Somos un país de primera y queremos consolidar esa posición”, reafirmarlo como nación en crecimiento, de oportunidades y moderno. Descaradamente mintió en los dos rubros. Ni México es un país seguro, sino una nación violenta sumida en una guerra subterránea, ni está en la ruta del crecimiento económico, pues su administración contuvo el potencial de éste.

El panorama por el contrario es de pesadilla. La corrupción, la impunidad, la inseguridad, la violencia y la cultura de la muerte en México es la opresión que acompañará para siempre el recuerdo de Enrique Peña Nieto, quien incumplió sus promesas de corregir el retroceso en esos rubros padecido en el gobierno de Felipe Calderón. En el conjunto de temas que integran el Estado de Derecho no sólo hubo nulo avance, sino una aceleradas marcha atrás durante la gestión del mexiquense. En esa materia, estamos peor que hace 6 o 12 años, como lo asienta el presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos Walther, mientras la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se pronunció, ante cuatro aspirantes presidenciales, por el fortalecimiento del Estado de Derecho que promueva la dignidad humana. Francisco Robles Ortega, presidente del CEM, planteó promover la “cultura de la vida” para proteger a todo ser humano y promover esfuerzos institucionales de reconciliación, desarrollo y paz.

Durante la actual campaña electoral, día a día, en todos los foros, los candidatos presidenciales hablan de la necesidad de fortalecer el Estado de Derecho, de mejorar la seguridad, de combatir la corrupción y la impunidad, pero aún no hemos escuchado los cómos para llevar a cabo esas promesas de campaña, destacó el dirigente empresarial en reciente entrevista. Mientras, llueven los reportes sobre el desastre que en la materia deja el actual titular del Ejecutivo federal: en lo que va del actual sexenio se han acumulado 6 mil 582 casos documentados de secuestros en México, cifra 22% superior al número de plagios registrado en el mismo periodo del gobierno federal anterior;  nuestro país se ubica como número uno en la lista de comunicadores muertos en la región con 12 homicidios en 2017; la violencia contra presidentes municipales se ha recrudecido en esta gestión federal: mientras el sexenio pasado se registraron 47 asesinatos de alcaldes electos, en funciones y ex ediles, en la presente administración federal suman 73.

Más  de dos centenares de miles de víctimas ha dejado la crisis de derechos humanos arrastrada en México desde el gobierno de Felipe Calderón, quien declaró la “guerra al narcotráfico”, a la fecha, convirtiendo al territorio nacional en un gigantesco panteón. Y el gobierno de Peña Nieto siguió esta violenta confrontación con la misma estrategia: la utilización de las fuerzas armadas en tareas para las cuales no estaban capacitadas, ni jurídica ni militarmente, cuyo resultado ha sido un sexenio marcado por tragedias como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y de jóvenes en Papantla y Poza Rica, así como las masacres de Tlatlaya, Tanhuato y Apatzingán, y operativos de represión, como en Nochixtlán. Las víctimas son tantas en el país y son una herida abierta, la cual no puede ser ignorada por los aspirantes  a la Presidencia de la República.

El mes pasado, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, expuso la grave situación de los derechos humanos en México en el gobierno de Peña Nieto: un millón 257 mil personas acudieron a la CNDH “para solicitar su intervención o asesoría por considerarse agraviadas por algún abuso de poder”; de ellas, se integraron expedientes por violaciones como detención arbitraria, 5 mil 86; por tortura, 274; 195 por privación de la vida; 89 por desaparición forzada; y 11 por  ejecución sumaria o extrajudicial; además de 52 homicidios de periodistas.

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas, suman 35  mil 410 las personas desaparecidas; el año pasado se registraron 2 mil 500 homicidios dolosos de mujeres, de los cuales 671 fueron tipificados como feminicidios, en tanto 61 mil mujeres fueron víctimas de lesiones. En materia de detenciones arbitrarias, el año pasado la CNDH documentó 398 quejas; y en el tema de periodistas, en el último informe anual de Artículo 19, se dio cuenta de 534 agresiones contra la prensa en 2017, entre ellas 12 homicidios y una desaparición, elevando a mil 986 los ataques a los comunicadores durante el sexenio de Peña Nieto.

REFORMAS, UN DESASTRE

Si evaluamos el resultado de las reformas estructurales impulsadas por Peña Nieto con la complicidad de las dirigencias partidistas del PRI, PAN y PRD, encontramos un verdadero desastre. Por ejemplo, la reforma energética significó la destrucción de Pemex, pilar de la economía mexicana. Tras su implementación, en la gestión del protegido del actual inquilino de Los Pinos, Emilio Lozoya, Pemex creó seis nuevas subsidiarias en 2015, de las cuales cinco le generaron pérdidas netas de 63 mil 305 millones de pesos el año pasado: Transformación Industrial, Fertilizantes, Etileno, Cogeneración y Logística registraron pérdidas netas; sólo Perforación y Servicios se libró de reportar números rojos para la empresa del Estado.

Transformación Industrial generó pérdidas el año pasado por 49 mil 544 millones de pesos; Fertilizantes tuvo pérdidas por 3 mil 584 millones de pesos; Logística reportó 8 mil 706 millones de pesos como pérdida neta. En Cogeneración, las perdidas alcanzaron 86 millones de pesos en ese periodo, de acuerdo a los reportes financieros anuales de Pemex. En cambio, Perforación y Servicios reportó un rendimiento neto de mil 734 millones de pesos al año.

A lo anterior, debemos sumarle las pérdidas por el robo de combustibles, las cuales ascendieron a 30 mil millones de pesos en 2017. Ese año, se alcanzó un cifra récord en detección de tomas clandestinas, con 10 mil 363 a nivel nacional, sobre todo en los estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Tamaulipas y Michoacán.

La situación es tan crítica que actualmente se importa 77.6 por ciento de la gasolina que se consume en el país.  La producción de gasolina disminuyó en 42 por ciento en el primer bimestre del año. Entre enero y febrero de 2017, el sistema de refinación nacional produjo 176 mil 300 barriles diarios en promedio, 129 mil 100 menos que los 305 mil 400 que produjo en el mismo periodo de 2017. En su informe de resultados al cuarto trimestre de 2017, la petrolera indicó que el proceso de petróleo crudo había bajado 26.9 por ciento en relación con el último trimestre de 2016. Las propias cifras de Pemex exhiben que la capacidad de producción del sistema de refinación nacional cubrió sólo 22.4 por ciento de la demanda nacional de combustible en el primer bimestre de año, mientras el resto se tuvo que traer del exterior.

Respecto a las reservas probadas de hidrocarburos, éstas declinaron 7.3 por ciento en un año, a pesar de que por primera vez en la historia dos empresas extranjeras, ENI-México y Hockhi Energhy,  sumaron reservas a la Nación, según la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Las reservas probadas, es decir, las que tienen posibilidad de éxito de extracción de más de 90 por ciento, se  ubicaron en 8 mil 483 millones de barriles al primero de enero de este año. El año pasado, las reservas probadas de hidrocarburos  del país eran de 9 mil 160 millones de barriles de petróleo crudo equivalente y en 2016 fueron de 10 mil 242.7 millones.

La otrora empresa paraestatal enfrenta al final de la gestión neosalinista retos para transparentar su administración y luchar contra la corrupción que la carcome. La Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTPP) se pronunció porque Pemex denuncie y castigue de manera ejemplar “a representantes administrativos y de los trabajadores involucrados en actos ilegales” en perjuicio de las finanzas de la empresa, la cual “tiene que transparentar procesos administrativos como las adquisiciones y contrataciones y contratación de obras y servicios, realizar sus actividades comerciales en forma directa y desaparecer el Holding PMI Comercio Internacional”.

Actualmente, Pemex malbarata toda su infraestructura, renuncia a la explotación de crudo y dilapida el capital humano formado durante décadas. A la fecha se han adjudicado 107 contratos de explotación con una superficie de 89 mil km2; los corporativos adquieren (a buen precio, por supuesto) los activos de Pemex; están por licitar nueve áreas para extraer hidrocarburos de esquicito (con fracking of course) en la cuenca de Burgos; y las gasolineras de Pemex se desvisten en todo el país para ostentar los logos de Móvil, BP, Chevron, Shell, Repson, Total, entre otras.

Al presentar nueve líneas estratégicas para rescatar a Pemex, la UNTPP planteó “Pemex requiere ser recuperada del desastre que ha significado la reforma energética, por lo que se tiene que reformular la Ley de Petróleos Mexicanos, su reglamento y desaparecer algunas leyes secundarias, para devolver a la misma su papel central en la conducción de la industria; además, se tiene que detener la transferencia de la renta petrolera al sector privado y modificar el esquema fiscal a fin de que no recaiga solamente en Pemex el financiamiento del gasto social”.

¿CUÁL CRECIMIENTO?

En Mazatlán, Peña Nieto dijo “México debe mantenerse fiel a la actual ruta de crecimiento”. La pregunta aquí es ¿cuál crecimiento? De acuerdo a las propias cifras oficiales, en la gestión del mexiquense la economía mexicana “creció” como siempre: de forma inercial y raquíticamente. En 2013, la tasa de crecimiento fue de 1.1 por ciento del PIB; en 2014, 2.1%; en 2015, 2.5%; en 2016, 2.3%; en 2017, 2.3%, y en este año todo indica no se crecerá más que el pasado. Así, el crecimiento en el sexenio del actual inquilino de Los Pinos, con todo y reformas aprobadas e implementadas, será de 2.1 por ciento o menos, dependiendo de los resultados de este año.

La promesa de Enrique Peña Nieto en campaña presidencial de “hacer crecer a México tres veces más de lo que hoy registra”, simplemente no se cumplió, por lo que las ofertas de su candidato a la Presidencia de la República, José Antonio Meade, quien fuera su secretario de Hacienda y Crédito Público, no tienen sustento alguno, por lo cual será difícil salga del tercer lugar en la carrera presidencial y es más seguro se pueda hundir hasta el cuarto lugar, o lo eliminen o lo sustituyan o sirva solamente para llegar a los pactos de siempre.

Los logros económicos enarbolados por el mexiquense no se ven por ningún lado: no hay control del endeudamiento, ni de la inflación, ni del pleno empleo, sólo cifras maquilladas intentan ocultar una cruda realidad. El incremento de la deuda pública es tal vez la señal más visible del desastre económico registrado en la última década. De acuerdo a los datos de la SHCP, la deuda del sector público federal pasó de 2.6 billones de pesos (192 mil millones de dólares) en diciembre de 2009 a 9.9 billones de pesos (530 mil millones de dólares) en febrero del presente año, no obstante se sacrificó el crecimiento económico, se canceló la inversión y se atendieron los lineamientos de las calificadoras financieras.

MALOS RATOS DE EPN EN LIMA

Bastante tensas siguen las relaciones de México con Estados Unidos y, al parecer, poco, muy poco están dispuestos a mostrar un mínimo de respeto hacia el Ejecutivo mexicano. En tanto sus enviados para tratar el TLCAN festinan la posibilidad de llegar muy pronto a una reactivación del Tratado, guardándose para sí todos los renglones componentes de la nueva entrega, Peña Nieto pugna por “respeto mutuo”. Mike Pence, vicepresidente de EU, y el mexiquense se encontraron en Lima, durante la Cumbre de las Américas, y vaya que no fue solamente con el funcionario norteamericano con quien paso malos ratos el presidente mexicano.

En esa plenaria. el tema prevaleciente fue la corrupción, lo que obligó a que las naciones participantes asumieran compromisos para frenarla. Esos renglones marcados intentan: fortalecer instituciones democráticas; lograr una auténtica autonomía e independencia judicial; incrementar la educación cívica; desarrollar de inmediato una cultura de transparencia; fomentar la participación ciudadana; respaldar campañas de concientización contra la corrupción y la impunidad y reconocer valores y principios positivos de los pueblos indígenas.

Obviamente, Peña Nieto se mostró más que dispuesto para acatar los lineamientos e hizo en corto muchos comentarios revelando ya había puesto en marcha y a todo vapor varios de ellos. Podrá engañar a los por esas tierras reunidos, a los de acá no, por la simple y sencilla razón de ser testigos del tamaño y el grosor de los mantos de protección extendidos a todos los miembros de su gabinete –un vergonzoso ejemplo está en el perdón a la creadora de la primera Estafa Maestra descubierta, doña Rosario Robles-, a sus amigos –es el caso del ex gobernador de Nuevo león-, a los cómplices de sus cómplices, léase César Duarte, etcétera. Pero, como ya se va, firma lo que sea y agarra lo que encuentra.

Eso sí, ni en corto y mucho menos en público aceptó Mike abordar temas como el muro o el número de elementos de la guardia nacional instalados en su frontera para protegerse, paradójicamente, del país con el que quieren o buscan o se pelea mantener una sociedad. Esas incongruencias, como puede observarse, se dan lo mismo dentro que fuera de México y todo ello sin escuchar un chistar ni de los pueblos y mucho menos de quienes dicen los representan o gobiernan o se nutren de ellos.

TIANGUIS ¿CON ÉXITO?

Bastante desesperado se vio al gobernador sinaloense en la presentación del Tianguis Turístico de este año. Como es sabido, esta exhibición de las bellezas nacionales es itinerante, lo sacaron de Acapulco, sede durante varios años por razones de seguridad o mejor dicho, de inseguridad. Pero, Quirino Ordaz no tiene, nos dicen, mucho para preocuparse al ser considerado aliado natural del grupo mafioso gobernante, de ahí se llegara a considerar existen otros elementos mucho más fuertes para haberse mostrado con tanta intranquilidad.

Allá está Quintana Roo con sus exhibidores resaltando a la Riviera Maya y a las Islas, en un tercer lugar se ubica el stand de Cancún, bastante deslucido, por cierto. Lo que no ha quedado muy claro son los argumentos esgrimidos por los funcionarios presentes para explicar lo relacionado  con la inseguridad y las alertas. El gobernador Carlos Joaquín habló, como es costumbre ya muy conocida, de esfuerzos, de permanente atención y de superación diaria de los problemas.

Es claro no se sepa por aquellas tierras de los acontecimientos ocurridos a diario, sin embargo los extranjeros están muy bien enterados. No saben exactamente quién fue Héctor Cacique, pero si conocen de la incapacidad de las autoridades para esclarecer crímenes, secuestros, desapariciones y hasta los robos o las situaciones como la presentada al conocerse la muerte de la familia de Iowa a causa de la inhalación de gas, o sea, por una mala instalación. Saben, también, en este país todos son inocentes, nadie carga culpa alguna sea cual sea el delito a perseguir.

Y es que sería muy, pero muy difícil explicar lo ocurrido durante los primeros 15 días de este mes. El día de pago, el 15, encuentran una cabeza y el cuerpo de un ejecutado; Héctor Cacique tiene dos años de haber sido baleado y las denuncias presentadas desde hace cinco, refiriendo torturas en un pleito en el cual su señora madre tomó la batuta, apenas están llevando a los señalados con pelos y señales a perder, por lo pronto, el empleo. Ya en la calle veremos cuáles serán las reacciones.

14 de abril, tirotearon a una familia, intentan asaltar una empresa, un muerto y cinco heridos en balaceras en un fraccionamiento cancunense; 13, se llega a la cuarta mujer ejecutada durante esa semana, acribillan a un adulto y balean al custodio de la cárcel; 12, tercera mujer ejecutada, intentan ultimar a joven estudiante y sale herido un trabajador hotelero; 11, dos ejecutados y una descuartizada –segunda mujer-;10, ejecuciones en Cancún y Tulum; 9, clavan cabeza humana en las rejas de un restaurant; 8, detienen a cinco sicarios y no se sabe nada más dos semanas después; 7, encuentran cuerpo con narcomensaje y en pleno altamar se lleva a cabo una balacera, no se sabe si peleaban la cocaína llegada desde Colombia por esa vía.

El seis de abril se informó de la jornada sangrienta vivida en Cancún: 6 muertos y cuatro heridos de bala, nada más; un día antes se rompió record al registrarse once ejecutados; 4, violento enfrentamiento en Playa del Carmen al intentar  con 199 golpeadores desalojar a invasores, se incendia el basurero municipal de Chetumal y otro intento de ejecución; 3, al llegar a su trabajo los alarifes encuentran en estado de putrefacción otro cadáver; 2, ejecutado dentro de un antro, encuentran restos presumiblemente pertenecientes a un barbero; el primer día se recibió con la noticia de dos ejecutados. ¿Puede explicarse a quienes venden este destino al extranjero lo que está pasando? ¿Existen argumentos para justificar negligencia e incapacidad policiaca?