¡Luto en el Puerto de Guaymas!

Columna del Profesor Alejandro Ramírez Cisneros

Guaymas, Sonora.- El desafortunado incidente sucedido ayer en palacio municipal, donde se perpetró un ataque armado el cual cobró tres vidas, rebasa todo los límites de lo imaginable. Un suceso de esta índole en el puerto, no tiene antecedentes. O sea nunca antes habíamos sido testigos los guaymenses de un hecho, tan grave, de esta naturaleza.
Lo que si es muy conveniente subrayar, es que no se vale entrar al terreno de la especulación, con comentarios inclusive difundidos en redes sociales, atrevidos y aventurados donde se pontifica sobre las posibles causas que dieron pábulo a los trágicos hechos de la Casa de Piedra, donde hubo pérdida de vidas humanas.
Lo más prudente es ser cautos en la crítica, sin llegar al extremo de emitir conceptos basados en meras presunciones, por que esto no ayuda en nada. Las investigaciones del cruento hecho tocan, en todo caso, a las autoridades del ramo que por su competencia están facultadas para iniciar las pesquisas correspondientes y aclarar, qué motivo el infausto incidente que quedará para la historia de Guaymas como un episodio de perfiles superlativos, enmarcado por la violencia indeseable que se vive actualmente en todo el país.
Ya se habla y se hace circular en los portales de redes sociales, de que el ataque iba dirigido contra el comisario CANO AHUIR, pero esa podría ser una de las líneas de investigación. De ser así, el hecho sería doblemente grave por que se estaría atentando contra la vida de una servidor público, por circunstancias que no viene al caso citar.
¿Quién o quiénes estarían interesados en ejecutar un plan de esta magnitud, y cuáles serían las razones?
La verdad de las cosas, hasta ahora muy clara es que cada día vamos de mal en peor y nos estamos orillando al paroxismo de la locura criminal, donde el respeto a la vida rueda por los suelos y se atenta y asesina sin ningún trámite y con la mayor facilidad del mundo.
No es prudente politizar un hecho tan singular como el de ayer tarde en la sede de los poderes municipales, pero en este asunto no se vale repartir culpas, ponderando situaciones que no vienen al caso. Hay que ser meticulosamente cautos en el comentario y manejar los detalles con pinzas, para no lastimar a nadie, que ya bastante mortificados estamos por la caída precipitada de la seguridad pública en Guaymas, donde día a día van de mal en peor las cosas.
Sólo cabe llamar la atención de las autoridades competentes para que se apliquen en el cometido de su función, de darnos la seguridad de que no seremos víctimas de episodios trágicos de violencia sangre y dolor, como el de palacio municipal.
Un ¡¡YA BASTA!! urge ante los incidentes enlazados de manera casi diaria, donde la manifestación de la criminalidad con todos sus inconvenientes, es patética.
Por otra parte, hay que implorar la mediación divina para que cese este muy lamentable estado de cosas y quede solamente como el recuerdo de la sinrazón, de actos no deseados, ante la incompetencia de autoridades omisas en el cumplimiento de su deber, que poco o nada han hecho para poner un tope a todas las barbaridades que estamos viendo y viviendo.
GUAYMAS TAN GOLPEADO DURANTE LOS ÚLTIMOS AÑOS POR GOBIERNOS LOCALES IMPROBOS, AHORA SUFRE LAS CONSECUENCIAS DE LA INSEGURIDAD Y SE ENCUENTRA DE LUTO.
CRESPONES NEGROS EN LOS CORAZONES DE LOS HABITANTES DEL MUNICIPIO, NOS INVADEN DE TRISTEZA, DOLOR Y TEMOR.
¡¡NO SE DIGA MÁS!!