Lily Téllez, copia fiel de las viejas prácticas partidistas

Personas que “cambian de ideología política” como cambiarse un par de calcetines

Lily Téllez, copia fiel de las viejas prácticas partidistas; personas que “cambian de ideología política” como cambiarse un par de calcetines.

ESCRIBE: VÍCTOR FONSECA JACQUES

Vender el alma al Diablo pareciera ya una nimiedad entre muchos políticos. Los intereses van a estar siempre por encima de todas las cosas, de tal forma que la adhesión de la senadora María Lily del Carmen Téllez García es una copia fiel de las viejas prácticas partidistas, con personas que “cambian de ideología política” como cambiarse un par de calcetines.

La señora dejó de creer en sus propias convicciones tras “descubrirse” admiradora y fiel seguidora de Andrés Manuel López Obrador, se “colgó” de la sombra del entonces candidato presidencial para ganar el escaño en la Cámara de Senadores y al poco tiempo renunció a Morena. Ahora aparece ya casi con la cachucha de panista de sangre azul. ¡Vaya espectáculo!

La salida de Téllez García de Morena, una vez alcanzado su propósito de estar dentro del presupuesto público, no fue precisamente “diferencias de criterio” como lo argumentó en su momento. Para nadie es un secreto que la “razón” de la señora es la única que tiene sustento, por encima de todas las razones humanas en el planeta. Así quiso imponerlo con los morenistas, y resulta que “la perra le salió brava”. No se lo permitieron.

Convertida ya en una auténtica “ave de tempestades”, algunos sugieren que la dama en cuestión pretende la gobernatura sonorense. En las inmediaciones de su presencia se comentó que le inquietaba el rumor sobre la posible candidatura de Arturo Durazo Montaño para buscar la candidatura el año próximo.

Y como la figura de este integra cada vez más simpatizantes, a pesar de la pobreza de sus resultados como Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, advirtió que sería un problema para sus aspiraciones. Esto, según versiones que se manejan al interior mismo de Morena, su ahora ex partido. Esta y otras cuestiones más la habrían llevado a renunciar.

No todos los panistas –sin embargo– comparten el entusiasmo por la integración de la también periodista. De antemano saben que su presencia va a resquebrajar la de por sí ya muy disuelta unidad azul. La lucha por la nominación para la gubernatura sonorense podría convertirse, en menos tiempo del que se pueda suponer, en una lucha interna a muerte en Acción Nacional.

Y todo eso, amigo lector, va a provocar un divisionismo que, finalmente, le resultará más provechoso al PRI. Más porque, aun cuando algunos pretendan negarlo, el trabajo de la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano le está sembrando un buen camino al aspirante tricolor. El que sea. Morenistas y panistas están enfrascados en una lucha política hasta la muerte, y en su obsesivo afán, los dos podrían terminar trasquilados.

Al tiempo, dice el Tibo.