“Es ridículo que México no pueda hacer algo… está cabrón”, dice Omar LeBaron

Horroriza a familia lugar de la masacre; un biberón y un portabebé salpicados de sangre estremecen a los familiares en la brecha donde fueron asesinados nueve de sus integrantes

  “Es ridículo que México no pueda hacer algo... está cabrón”, dice Omar LeBaron; horroriza a familia lugar de la masacre; un biberón y un portabebé salpicados de sangre estremecen a los familiares en la brecha donde fueron asesinados nueve de sus integrantes.

Bavispe, Sonora.- “Es ridículo que México no pueda hacer algo… está cabrón, ahí murió mi hermana”, dijo el estadounidense Omar LeBaron al observar los restos de la camioneta incendiada en la que fueron atacados a balazos su hermana y cuatro de sus sobrinos.

Los rastros de la muerte de nueve de sus familiares, tres mujeres y seis niños, fueron recorridos ayer por parte de la familia LeBaron, en medio de la sierra, entre los límites de Sonora con Chihuahua.

“Esta es la camioneta de Dawna”, expresaron entre abrazos integrantes de la comunidad al encontrar llenos de disparos los vehículos en los que murieron sus familiares.

A bordo de tres camionetas con placas de Estados Unidos, la familia recorrió ayer, escoltada por la Guardia Nacional, la brecha en la que fueron asesinados nueve de sus integrantes.

Fuerzas rurales de Sonora, estatales de Chihuahua, la Policía Federal y la Guardia Nacional patrullaron la brecha de Janos a La Mora, en el municipio de Bavispe, Sonora, donde fueron atacados.

Les dispararon desde arriba, lamentan familiares

Un biberón y un portabebé salpicados de sangre y los disparos en los cristales y la carrocería de una camioneta Suburban estremeció a los familiares. Las mujeres se abrazaban al verla, mientras los hombres veían y analizaban cómo fueron sorprendidos durante el ataque.

“Les dispararon desde arriba”, decían al ver los cerros vigilados por un helicóptero y constatar la forma en que fueron atacados sus 17 familiares que viajaban en una caravana de tres camionetas, las cuales quedaron sobre la brecha a varios kilómetros de distancia uno de otro, con cadáveres esparcidos por ese tramo.

Al encontrar la tercera camioneta, en medio de la sierra, los familiares volvieron a partir en llanto.

Uno de los jóvenes buscó entre los escombros y le mostró a una de las mujeres un puñado de cenizas.

“Es su maquillaje”, gritó la mujer entre lágrimas, frente a los elementos de la Guardia Nacional, mientras que Omar LeBaron, lloraba abrazado de su hijo y su esposa.

“Mataron a seis niños y tres mamás, deben de tener ética”, dijo el estadounidense sobre los sicarios que terminaron con la vida de sus familiares.

La familia LeBaron acudió en un contingente numeroso a recoger los restos de las nueve víctimas mortales y brindar asistencia a los ocho sobrevivientes que perdieron sus madres, cinco de los cuales fueron internados en un hospital para atenderlos de heridas sufridas.

También viajaron a ser parte del levantamiento del acta que a 36 horas de los hechos –ocurridos alrededor de las 10 de la mañana del pasado lunes– no se había concluido. Por ello, el lugar permanecía cercado por varios kilómetros de la brecha, como parte del operativo iniciado a raíz del ataque.

La información de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Federal y de la Fiscalía General del Estado de Sonora señaló que fueron identificados de forma preliminar las nueve personas muertas.

Rhonita Maria Miller, de 30 años y sus hijos Howard Jacob, de 12; Krystal Bellaine, de 10 y los gemelos Titus Alvin y Tiana, que contaban con 8 meses de nacidos, se presume fallecieron cuando su camioneta fue incinerada por los atacantes. El esposo de Rhonita estaba en Dakota del Norte en el momento del ataque, de hecho su esposa acudiría a Phoenix, Arizona, a recogerlo en el aeropuerto. A la familia le sobreviven además tres hijos.

El vehículo incinerado era una camioneta Tahoe, la cual se encontró aún en llamas a dos kilómetros del poblado de San Miguelito, por el camino que conduce a Francisco “Pancho” Villa, una comunidad también conocida como La Morita en el municipio de Bavispe, Sonora.

Dawna Ray Langford, de 43 años y sus hijos Trevor Harvey, de 11 y Rogan Jay de 2 años, fallecieron por el impacto de las balas. En la camioneta en la que viajaban iban otros menores que –aunque con lesiones– sobrevivieron al ataque. Dawna y sus dos hijos fallecidos fueron encontrados a 18 kilómetros de distancia de la camioneta de Rhonita, en la brecha con dirección al estado de Chihuahua.

Christina Langford J., de 30 años, también perdió la vida. Ella logró salvar a su bebé de siete meses de nacida ocultándola en el piso de la camioneta. Su cuerpo fue encontrado a unos metros de la camioneta Suburban que manejaba, la cual estaba a sólo dos kilómetros de la línea divisoria entre Sonora y Chihuahua.

En los alrededores del lugar fueron encontrados más de 200 casquillos de calibre .223, utilizados por rifles de asalto.

En el operativo implementado se logró ubicar a dos víctimas que estaban atadas a una camioneta RAM de color blanco, con reporte de robo en Estados Unidos.

Además se localizó un vehículo blindado y se detuvo a un sospechoso, que tenía en la unidad cuatro rifles de asalto, entre ellos un Barret de calibre 50, de los conocidos como rompeblindaje.

La familia LeBaron dijo que no se irá del lugar hasta recuperar a todos sus familiares y definir junto con las autoridades la estrategia que seguirán para que se haga justicia.

Por la noche llegaron a La Morita, un rancho en donde vivían las víctimas mortales.

“Nada más porque mi hermana se casó con uno de aquí”, lamentó Omar LeBaron.

(Con Información de El Diario de Juárez)