Entre la desmemoria de Colosio Riojas y la tragedia veracruzana

Columna Política en Movimiento de la periodista Angélica Beltrán

Entre la desmemoria de Colosio Riojas y la tragedia veracruzana; columna Política en Movimiento de la periodista Angélica Beltrán.

Que el senador por Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio Riojas, reduzca el magnicidio de su padre —candidato presidencial del PRI asesinado hace 32 años— a un simple problema de «inseguridad generalizada», confirma un severo extravío y una incomprensión de la realidad política del país.

Bajo esa misma lógica desconectada se entienden sus críticas al segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Al señalar pendientes en seguridad, salud y economía, y exigir un «cambio de rumbo», el legislador parece olvidar el origen y contexto del régimen que critica con tanta ligereza.

Resulta sintomático que Colosio Riojas evite cuestionar el pasado del priismo. Si su edad le impide recordar aquellos gobiernos, bastaría con revisar las condiciones de marginación extrema en Lomas Taurinas, Tijuana —bastión político del tricolor en 1994—, donde el magnicidio expuso ante el mundo la miseria, la falta de infraestructura y el abandono social en el que el PRI mantenía al país.

Nadie niega su sólida formación académica ni su soltura en la tribuna del Senado. Sin embargo, su postura cae en una incongruencia evidente: califica el asesinato de su padre como un delito común y no como el crimen de Estado que fue; guarda un complaciente silencio sobre el régimen que empobreció a millones, pero vuelca su rigor crítico exclusivamente contra el gobierno actual.

De cara a sus aspiraciones por la gubernatura de Sonora en 2027, el senador necesitará más que retórica electoral. Su reciente choque con el gobernador Alfonso Durazo —quien lo tildó de «principiante» sin autoridad moral— mostró sus limitaciones: tras lanzar la crítica inicial, prefirió replegarse bajo el discurso de la «diplomacia política», tirando la piedra para luego esconder la mano.

Muerte del diputado Zenyazen Escobar

Las autoridades iniciaron las indagatorias para esclarecer el hallazgo sin vida del diputado federal por Morena, Zenyazen Escobar, localizado dentro de su vehículo en una carretera de Veracruz.

El deceso reaviva la tensión política por los episodios que rodearon al legislador en el Congreso. El pasado 28 de mayo, Escobar protagonizó un duro altercado en el pleno de San Lázaro al responder a las provocaciones del diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla, con quien estuvo a punto de llegar a los golpes antes de ser separado por su bancada.

Semanas después, el propio Gutiérrez Mancilla —conocido en las redes sociales como “el porro de Alito” — confrontó al morenista Arturo Ávila, lanzando una provocadora pregunta registrada en video: si lo «mandaría a matar».

Tras el hallazgo del cuerpo de Zenyazen Escobar en Veracruz, aquellas palabras adquieren una connotación ineludible en el ámbito político. Las fiscalías estatal y federal ya investigan el caso. Y han llovido las condolencias en el círculo morenista, el líder de la bancada en San Lázaro, Ricardo Monreal, envió condolencias a sus deudos y destacó el trabajo legislativo del diputado caído; pero no exigió esclarecimiento del hecho; como tampoco otros compañeros de la fracción ni la propia dirigencia de MORENA; como si se hubiera tratado de una muerte natural. Lamentable la tibieza.