Doña Dionisia, a sus 107 años vive de la alegría que le dan sus 269 descendientes

Sus 12 hijos e hijas le han dado 55 nietos, 124 bisnietos y 78 tataranietos; “107 años es poquito, yo quiero más, pero me voy pronto pa’rriba”, dice la feliz cumpleañera

Doña Dionisia, a sus 107 años vive de la alegría que le dan sus 269 descendientes; sus 12 hijos e hijas le han dado 55 nietos, 124 bisnietos y 78 tataranietos; “107 años es poquito, yo quiero más, pero me voy pronto pa’rriba”, dice la feliz cumpleañera.

Puerto Rico.- Dionisia Villanueva nació el 5 de abril de 1914 y el día de ayer día lunes cumplió 107 años, motivo por el que estuvo recibiendo infinidad de felicitacioes de familiares y amigos.

“107 años es poquito, yo quiero más, pero me voy pronto pa’rriba”, dijo la cumpleañera.

Su vida tiene varios contrastes.

Dionisia nació en Toa Alta, pero mide 4 pies y 9 pulgadas.

Ella tiene más edad que peso, si se comparan sus 107 años con sus 90 libras.  Dionisia tuvo 10 hermanos y 2 hermanas, pero engendró a 2 varones y 10 mujeres.

Hablando de sus 12 hermanos y hermanas, Dionisia se lamentó diciendo: “Todos se fueron y me dejaron y me da mucho sentimiento”.

Sin embargo, de sus 12 hijos e hijas salieron 55 nietos, 124 bisnietos y 78 tataranietos, para un gran total de 269 descendientes que le dan alegría.

Aunque el Covid 19 ha causado cerca de 3 millones de muertes en el mundo y es más letal con las personas longevas, Dionisia no se ha vacunado por recomendación médica.  No obstante, ella tampoco se vacunó para la gripe española del 1918.

Aquella pandemia atacó mayormente a la juventud y mató entre 20 y 100 millones de personas con tan solo un tercio de la población mundial actual.

Siendo de la Ciudad del Josco, Dionisia es fuerte como el toro del cuento de Abelardo Díaz Alfaro.

Además de la gripe española, ella sobrevivió el terremoto San Fermín del 1918 y los huracanes San Felipe del 1927 y San Ciprián del 1932.

Cuando la agencia extranjera de FEMA se fundó en abril de 1979, Dionisia ya tenía 65 años de sobrevivencia y estaba como coco y no rancio.

De hecho, Dionisia y su esposo Carmelo Santiago levantaron a sus 12 hijos e hijas y criaron 10 adicionales sin cupones de alimento, Medicaid ni vivienda pública.  Dionisia fue ama de casa toda su vida.

Por muchos años, ella ganó dinero lavando ropa en el río y planchándola.

Su esposo fue hijo del cañaveral ya que trabajó mayormente en la caña.

Dionisia cree que Dios prospera y provee al que trabaja y se faja.

Ella vive con Irismarie Santiago, su hija que la cuida.

Dionisia Villanueva reflexionó: “La vida me ha enseñado que uno vive para amar a la familia, a Dios y al prójimo.  Yo le doy gracias al Señor porque me ha dado otro día más de vida. Dios me tiene aquí con un propósito y me siento feliz porque me ama”.

La foto es una cortesía de Irismarie Santiago. Vía Conociendo a Puerto Rico.