CLAUDIA PAVLOVICH: LOS TRES AÑOS

Ningún gobernador del estado había recibido la entidad y su administración en las condiciones que las dejara en el 2015 el primer gobierno del PAN en la historia de Sonora. Ni Alejandro Carrillo Marcor (en 1975) recibió una herencia de ese nivel, después de la abrupta salida del gobernador Carlos Armando Biébrich; solo conflictos políticos de fin de sexenio en materia agraria y sospechas de corrupción en ese entonces, pero sin llegar al nivel de lo recibido por Claudia Pavlovich, la primera gobernadora de Sonora.

En el 2015 la entidad estaba muy dividida en lo político. El proceso electoral de ese año reflejó el sentimiento guardado por años de regiones sentidas con el proceder político del gobierno panista: Un ambiente fracturado por el estilo político partidario del gobierno y por los problemas que habían enfrentado al norte con el sur, principalmente por la construcción del Acueducto Independencia.

También la fama de corrupción y los escándalos del gobierno saliente, que empezó desde su primer año de gestión en medio de sospechas y continuó por el resto del sexenio en toda su expresión, y en algunos casos (uniformes escolares, zapatos, obras públicas) al máximo, con sobradas evidencias para el elector y que captó en su justa dimensión para evitar otro sexenio igual y regresar al PRI al gobierno.

Parientes cercanos al gobernador Padrés se habían despachado con la cuchara grande de la corrupción, así como también la mayoría de sus principales funcionarios de primer nivel: Ranchos, caballos, represas, casas nuevas, divorcios exprés, inversiones urbanas, compra venta de servicios y todo tipo de tropelías, sirvieron para que el gobierno del PAN le demostrara a la sociedad de qué estaba hecho y para qué había llegado al gobierno por primera vez en el 2009.

La historia es de todos conocida –aunque todavía quedan muchas cuentas por cobrar y penas por aplicar–: El primer ex gobernador de Sonora en un siglo (Guillermo Padrés) en prisión todavía, la mayoría de los funcionarios de primer nivel con procesos jurídicos en trámite, algunos ex funcionarios detenidos en el extranjero, otros francamente ocultos por temor a enfrenar las consecuencias jurídicas de sus actos, y un partido debilitado y con muy escasa presencia política. Ése es el balance de los seis años negros de los cuales Sonora todavía no se recupera del todo.

Esa fue la herencia recibida por Claudia Pavlovich hace tres años, y hasta el momento no se termina de contabilizar el verdadero daño patrimonial asestado a las finanzas estatales, como por ejemplo:

¿Cuál será la verdad de las cifras de los dineros descontados a los trabajadores del sector público estatal como cuotas del ISSSTESON y el ISSSTE(organismos afiliados) que nunca fueron reportadas a las instituciones de seguridad social y hoy aparecen como delicados déficits financieros en la operación y el funcionamiento de las instituciones?

Los cálculos más conservadores hablan de 6 mil millones de pesos que se esfumaron en el sexenio y se convirtieron en nueva fuente de riqueza para funcionarios y parientes de los principales actores políticos. Y lo peor: nadie ha respondido por los daños, ni se ha podido recuperar lo sustraído.

En los tres años que lleva de gobierno Claudia Pavlovich se pueden contabilizar varios logros en lo político:

La estabilidad política de la entidad –el más importante–, a través de un diálogo permanente con los principales actores políticos, y procesos electorales con fortaleza institucional. Esto ha permitido un clima adecuado para la inversión pública y privada y ha impulsado el crecimiento de la economía (3.5 anual) y la creación de empleos.

El incremento de la representación política de género, lo que ha permitido que Sonora tenga ahora y por primera vez en su historia 26 presidentas municipales, 46 síndicas y 234 regidoras, entre mayoría relativa, étnicas y de representación proporcional. Ocho presidentes municipales lograron ser reelectos y un candidato Independiente gobierna en Cananea.

La recomposición –y recuperación– de la relación política con el gobierno federal, que permaneció interrumpida los últimos tres años del gobierno de Guillermo Padrés. Gracias a aquella se han alcanzado en tres años avances notables en infraestructura carretera, portuaria, hospitalaria, educativa, y mejores condiciones de apoyo social para los grupos marginados. El respeto al orden federal ha permitido también desactivar conflictos sociales y políticos que por años permanecieron estancados.

El clima laboral se ha sujetado al estado de Derecho y a la negociación política. En tres años la Universidad de Sonora ha parado muy pocos días y de más de mil emplazamientos a huelga –entre sindicatos y empresas–solo tres han estallado en el sector privado.

La relación con los grupos étnicos ha sido de relativa paz, en coordinación con la autoridad federal, para la atención de los principales conflictos.

Hay paz en la Industria minera, tradicional fuente de emplazamientos y tensiones laborales, lo que ha permitido el incremento del empleo en esa rama de la economía en lo que va del sexenio.

La relación con los ayuntamientos ha sido de respeto y apoyo total a la diversidad partidista de los gobiernos municipales. (Entre 2015 y 2018 el partido en el gobierno solo gobernó en 40 ayuntamientos, el PAN en 22 y 10 el resto de los partidos) A partir de septiembre del 2018 son 36 ayuntamientos gobernados por el PRI, 15 por Morena, 11 por el PAN, 3 por Movimiento Ciudadano, 3 por el Partido del Trabajo, 1 el PRD, 1 el PANAL, 1 de Movimiento Alternativo Sonorense y 1 independiente.

En lo que va del sexenio, la cobertura educativa ha experimentado un avance notable: En preescolar 60.7 %, primaria 96.1%, secundaria 91% media superior 79.5% y superior el 40.1 %, con una absorción del 103.2 %. Sonora destaca hoy por los 10.2 años de grado de escolaridad por habitante (el tercer lugar nacional después de la Ciudad de México y Nuevo León) y la tasa de analfabetismo nacional –hoy del 4.4 % y en Chiapas del 13.8 %– en Sonora solo es del 1.6 % (séptimo lugar nacional).

Ahora 108,410 jóvenes cursan en Sonora la educación superior en 148 escuelas, y 127,148 la preparatoria en 362 centros escolares.

La esperanza de vida al nacer subió en Sonora a 72.9 años para los hombres y 78 para las mujeres. La mortalidad infantil ha disminuido sensiblemente a 13 por cada mil nacidos registrados, mientras que en Chiapas la cifra alcanza 47 y en los Estados Unidos 8.

Todo por la labor silenciosa y paciente de miles de servidores públicos que demuestran que en el gobierno se pueden hacer las cosas bien.

A la gobernadora Pavlovich, en el último tramo de su gobierno le tocará enfrentar situaciones inéditas para un titular del Ejecutivo:

Un Congreso local con mayoría opositora, que no se había tenido nunca para un gobernante del PRI, con solo 5 diputados afines; un Congreso de la Unión con solo una senadora y una diputada federal de su partido, y por primera vez un presidente de la República que habrá de gobernar con un partido multicolor principalmente de izquierdas.

Una situación inédita para el gobierno de Sonora en las últimas ocho décadas. También —sin embargo—, una oportunidad para el ejercicio de la política, la conciliación, el diálogo y la construcción de soluciones y alternativas para Sonora, con la participación de todas las fuerzas políticas, mediante el ejercicio de un liderazgo abierto y participativo.

Para los próximos tres años la gobernadora Pavlovich y sus órganos de control deberán combatir con toda su energía, y sin excepciones, a los funcionarios, parientes o a los oportunistas de siempre, que busquen –aprovechando el fin del sexenio– despacharse con la cuchara grande o chica en materia de corruptelas y desviaciones.

Viene el 2021 y el nuevo gobierno federal irá con todos los recursos a su disposición para sumar Sonora a la contabilidad política de su partido para tratar de ganar la elección de gobernador de ese año. Tendrán las herramientas y los recursos del Gobierno y la capacidad de cooptación tanto de los inconformes como de las almas débiles para construir la opción partidaria que por ahora aparece difusa y dispersa. Mucho que construit, cuidar, ajustar, revisar y trabajar para los próximos años serán los retos inmediatos de Claudia Pavlovich en lo que resta de su sexenio. Como ella misma lo ha reconocido:Hay que hacer bien las cosas por el bien del Estado y agregamos: Porque Sonora ya no regrese a los tiempos de las fracturas, los rezagos, las discordias y la pérdida del rumbo.

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