AMLO y la postura presidencial; real política transforma ofertas de campaña; aterrizan los renglones: energía y economía

Un mar de diferencia se observa entre el candidato presidencial por 18 años y el nuevo presidente de México,  Andrés Manuel López Obrador, y ya empezamos a distinguir divergencias destacables en materia económica, energética, seguridad pública, comercio exterior, infraestructura, educación, seguridad y justicia, e incluso en la conformación de su gabinete. Las promesas de campaña están siendo sustituidas por la real política y las actuales condiciones del país.

Una de las principales banderas en su periodo de proselitismo por toda la nación fue atacar la reforma energética de Enrique Peña Nieto y criticar los incrementos en los combustibles, particularmente en las gasolinas y el diésel. También prometió bajar los precios de los hidrocarburos al consumidor mexicano. Ahora, ya con la Presidencia de la República en la bolsa y el control del Congreso de la Unión, anunció que en los primeros tres años de su gobierno las gasolinas sólo aumentarán conforme la inflación y, una vez logrado “el rescate urgente” del sector energético, a partir del cuarto año bajará el precio de los combustibles y la energía eléctrica.

Respecto a la reforma energética, en prácticamente todos los mítines en plazas y pueblos a lo largo y ancho de la geografía nacional, el candidato presidencial se comprometió a echar abajo esa modificación constitucional. Pero ahora el virtual presidente electo sostiene la reforma se revisará y vigilará que todos los contratos se hayan hecho con estricto apego a esa ley, sin desviaciones y corruptelas. Manejar con toda prudencia el Presupuesto de Egresos es punto clave para poder echar a andar el proyecto de construcción de refinerías, constituyendo esto el medio para, en efecto, lograr las disminuciones anunciadas.

Los trabajos para la rehabilitación de las refinerías tardarían aproximadamente siete meses a partir del 1 de diciembre, adelantó Rocío Nahle García, propuesta por AMLO para ocupar la Secretaría de Energía. La eventual funcionaria ya cuenta con un diagnóstico del estado en el que se encuentran los equipos de tres de las seis refinerías que integran el Sistema Nacional de Refinación (SNR), las cuales operan únicamente al 40 por ciento de su capacidad.

Nahle García destacó la importancia de que esas instalaciones trabajen con más carga, más crudo y se empiece a procesar más. Se pronunció a favor de que las exploraciones petroleras sigan pues se necesita una base de extracción para refinar, darle mayor valor agregado y poder abastecer el mercado interno de gasolina. Descartó echar abajo la buena parte de la reforma energética, marcado lo anterior en los precios de la gasolina los cuales se han determinado con base en la oferta y la demanda, pues “es lo que hay, vamos a trabajar con lo que tenemos y no regresarnos; Pemex va a participar y participará en el libre mercado con las demás empresas”, explicó.

Durante el transcurso de su campaña, López Obrador se comprometió a aumentar la producción petrolera y planteó la rehabilitación de seis refinerías y la construcción de dos más, una en Campeche y otra en Tabasco. Sobre esto, Nahle indicó que trabajan con el Instituto Mexicano del Petróleo para “determinar de manera rapidísima la capacidad de las refinerías, para ver si hacen una grande o dos más pequeñas”. Falta de considerar lo correspondiente al gas y a la energía eléctrica, rubros también bajo la responsabilidad de la futura titular de la Secretaría del ramo.

NADA QUEDA EN EL AIRE

Por lo que respecta a infraestructura, durante su campaña se pronunció en contra del aeropuerto en Texcoco, se comprometió a cancelar las obras porque era inviable al estar en el lecho de un lago y dijo se construiría en la base militar de Santa Lucía. Tras los desencuentros y enfrentamientos con los empresarios e inversores en esa obra, sostuvo se consideraría su ubicación y adelantó se podría concesionar a la iniciativa privada, lo cual ha venido resultando una decisión salomónica al advertir claramente: “si en verdad es tan buen negocio el nuevo aeropuerto, éntrenle con su dinero, inviertan en él. Si lo hacen no hay ninguna oposición solamente el impedimento de usar el dinero de las Afores con ese fin”.  Aunque el costo de lo ya invertido quedó en el aire… por ahora.

En materia de seguridad, cuando el país se encuentra sumido en una ola de violencia y de incremento incesante de los índices delictivos, López Obrador prometió regresar al Ejército a los cuarteles.  Quien ostentará el cargo de titular de la futura Secretaría Federal de Seguridad, Alfonso Durazo, sostuvo recientemente en entrevista “México ha parido los mejores Generales, sin embargo no hemos avanzado en materia de seguridad sino todo lo contrario, por lo tanto no es por ahí, no es ese el punto que debe seguirse sino aplicar políticas en las cuales queden sustentadas las actividades policiacas y al mismo tiempo se ataquen las raíces que provocan la delincuencia”. Hoy se sabe pasarán tres años más antes de regresar al Ejército Mexicano a su lugar.

Alfonso Durazo, virtual secretario de Seguridad Pública, adelantó se enviará una iniciativa al Congreso para desaparecer la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) e incorporar sus funciones a la SSP. Precisó se evalúa conservar el Consejo Nacional de Seguridad Pública, en el que se delinea la política de seguridad en colaboración con gobernadores, especialistas y representantes de la sociedad civil.  El futuro funcionario sostuvo que en el gobierno de López Obrador no habrá “crimen uniformado en el país”, pero recalcó  “no hay ningún interés de deshacerse de ningún policía que esté al servicio de la sociedad”.

Por lo que toca a la administración de justicia, AMLO se opuso a que el Fiscal General de la nación se designara a partir de unas terna propuesta por el presidente. Nada de “fiscales carnales” fue la consigna a lo largo de la campaña. La reforma en la Cámara de Diputados se atoró ante la falta de acuerdos entre las principales fuerzas políticas. Pero ahora se pronuncia porque el Fiscal sea propuesto por el jefe del Ejecutivo federal, es decir, por él mismo, tal vez con la visión de impedir sea desde esa posición de donde surja otra amenaza con los visos de venganza hacia su gobierno en un abierto y franco intento desestabilizador.

Sobre comercio exterior, a lo largo de casi 18 años, López Obrador criticó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), incluso lo calificó de traición a la Patria. Posteriormente dijo era un mal acuerdo y él le incorporaría un capitulo migratorio y otro salarial. La pretensión actual es la ratificación o alcanzar un acuerdo inclusive bilateral con Estados Unidos.

Solamente llevando a cabo un tejido muy fino y haciendo gala de contar con operadores de primera se abrirá el camino para la renegociación de la reforma educativa, basada ésta en la creación de un comité multidisciplinario en el cual sean incluidos los padres de familia. Urge el envió de la iniciativa de la Ley del Servicio Profesional Docente, con la cual se eliminará el carácter punitivo de la evaluación magisterial. Y es esta reforma la requerida de visión de futuro, pero también de soluciones inmediatas al conocerse de las precarias condiciones con las cuales trabajan los mentores en más de la mitad de planteles públicos de la instrucción básica.

Dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Oaxaca, Michoacán y la Ciudad de México celebraron que, gracias a su alianza con Morena, lograron su cometido: enterrar la reforma educativa. “La reforma se va a ir con Enrique Peña y en esta nueva administración, creemos y estamos en ese entendido de contribuir . La mal llamada reforma educativa la enterramos el día de la elección”, sostuvo Eloy López, líder de la Sección 22 de la CNTE en Oaxaca.

A su vez, Enrique Enríquez, líder de la Sección 9 de la CNTE en la Ciudad de México, consideró que el triunfo de AMLO es solamente una señal de la posible derogación de la reforma educativa que esperan cumpla el tabasqueño. “La reforma laboral, que la llamaron educativa, queremos que se derogue por completo. Nada está escrito hasta que no se deroguen, de forma efectiva, los artículos 3 y 73”, indicó.

Para Juan Melchor, maestro de Michoacán e integrante de la dirección política nacional de la CNTE, el magisterio disidente no se confiará, aunque reconoció la promesa del tabasqueño de derogar la reforma educativa. “La idea de nosotros es tumbar la reforma, pero no sabemos si el gobierno que viene efectivamente lo haga”.

CAMBIAR LAS REGLAS DEL JUEGO

Andrés Manuel López Obrador tendrá el control del Congreso, hablar de la división y respeto hacia los poderes es pecar de inocencia. De ahí se considere puede modificar las reformas estructurales, como prometió en campaña. Su coalición tendrá 307 escaños en la cámara baja y 69 en la alta, de acuerdo a una proyección del recuento final. Con ello, le faltarían 27 diputados y 17 senadores para alcanzar la mayoría de dos tercios necesaria para reformar la Constitución. También en los pasados comicios obtuvo al menos 17 legislaturas locales, las cuales son necesarias para aprobar las reformas constitucionales.

Tiene en sus manos todo para cambiar las reglas de juego en el país y cumplir con sus principales promesas de campaña, una de ellas, deshacer la reforma energética, la cual abrió esta industria a la perforación privada y legalizó el traslado de la riqueza patrimonial mexicana a manos privadas, nacionales y extranjeras. Aunque Alfonso Romo declaró recientemente que la reforma energética se mantendrá.

Por lo pronto y en los sitios en donde acostumbran reunirse políticos de todos los sabores y colores, existe un gran desconcierto al hacerse patente falta coordinación entre los planes del presidente electo y las pretensiones  de quienes han sido nombrados futuros miembros del gabinete al momento de ejecutarlos o de anunciar la forma en la cual serán puestos en marcha y el tiempo para lograr objetivos visibles. O este equipo no comprende o quien instruye no se explica a cabalidad. En tanto, el ejercicio de futurismo mediático no parece estar ayudando a la llegada firme y fuerte del próximo sexenio, se están desgastando y no precisamente como producto de las acciones sino, simplemente, de los anuncios.