
Culiacán, Sinaloa.- Esperanza, la perrita baleada en un hecho violento, no podrá caminar, por lo que tendrá que usar una silla de ruedas especial para caninos que le permita algo de movilidad, así lo expresó una de las rescatistas de la Fundación Balto y Togo.
Aunque actualmente la perrita ya se encuentra con mejores signos vitales y hasta come mejor, la parte inferior continúa muy dañada por la herida de bala, es por esto que los médicos veterinarios que la atienden en la clínica Chapultepets Congreso han decidido que lo mejor para ella sea aplicar esta ayuda que le permitirá andar.
La Fundación Balto y Togo, reconocida por su labor de rescate animal en Sinaloa, ha iniciado una campaña de ayuda para financiar la recuperación de Esperanza, la cual no ha sido fácil debido a la gravedad que presentó desde el primer momento la canina.
Una bala puso su vida en riesgo
En medio de un violento ataque armado en la vía pública, la perrita callejera intentó escapar del caos, pero fue alcanzada por la tragedia. Durante la huida de los agresores en sus vehículos, la arrollaron brutalmente sobre la calle Montelargo, detrás de Plaza Galerías San Miguel.
De pelaje color café, la perrita quedó tendida en el pavimento, con múltiples lesiones visibles: señales de atropellamiento, posible impacto de bala, temperatura corporal alarmantemente baja y un severo golpe de calor.
Gracias a la rápida respuesta del equipo de paramédicos de GERUM, recibió los primeros auxilios en el sitio.
Posteriormente, fue trasladada por el grupo Pets Go a la clínica veterinaria Chapultepets Congreso, donde el Dr. Gilberto Cuén la atendió en estado crítico.
Los estudios preliminares revelaron daño potencial en la columna, varias fracturas y heridas a causa de la bala. En la clínica fue sometida a rayos X y ultrasonidos para evaluar con mayor precisión su estado y definir el tratamiento a seguir.
Antes del incidente, Esperanza recorría tranquilamente las calles del sector Colinas de San Miguel, donde muchos vecinos la reconocían y la querían. Hoy, su vida pende de un hilo.
Su historia ha conmovido profundamente a la comunidad. Representa no solo el dolor del abandono, sino también la fuerza de la solidaridad.
Aunque su recuperación aún es incierta, no está sola.
Entre todos, podemos ofrecerle una segunda oportunidad.


